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By Euripides; Medina González, A. y López Férez, J. A. (trad.)

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Una arqueóloga iraquí, venganza, traficantes de arte, asesinos a sueldo. .. En Roma, un hombre se confiesa: «Padre, me acuso de que voy a matar a un hombre». Al mismo tiempo Clara Tannenberg, una joven arqueóloga nieta de un poderoso hombre de oscuro pasado, anuncia en el transcurso de un congreso el descubrimiento de unas tablillas que, de ser auténticas, serían l. a. prueba científica de los angeles existencia del patriarca Abraham: se trata de l. a. obra de un escriba que recogió el relato del profeta sobre los angeles creación del mundo, los angeles confusión de las lenguas en Babel y el Diluvio common.

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ALCESTIS. — Ya no existo. ADMETO. — ¿Qué haces? ¿Nos abandonas? ALCESTIS. — ¡Adiós! ADMETO. — ¡Estoy perdido, infeliz de mí! CORIFEO. — Ha partido, ya no existe la esposa de Imeto. 390 EUMELO. Estrofa. ¡Ay de ;n suerte! Ya mamá se ha ido bajo tierra; no existe, padre mío, bajo la luz del sol. Nos ha 395 andonado dejándonos huérfanos, ¡desdichada! Mira, ~ra sus párpados y sus manos inermes. ) ¡dyeme, 2dre mía, te lo ruego! ¡Te llamo, te llamo hijo, que cae sobre tus labios! ADMETO. — Ni nos oye ni nos ve.

M. ) 21 Con esta invocación se alude a Hestia, diosa protectora del hogar familiar. 22 Bella metáfora tomada del lenguaje campesino. El adjetivo aórous se aplica a los frutos que están aún sin madurar. , también, Electra 334, 512. ALCESTIS 21 te odio, aunque me perdiste a mi sola. Muero, por no iso haber querido traicionaros a ti y a mi esposo. » Después de postrarse, lo besa y la calcha toda se impregna con la ola que humedece sus ojos 24, Una vez que se sació de tanto llanto, 185 arrancándose de la colcha, echa a andar, la cabeza abatida y, saliendo muchas veces de su habitación, volvió a entrar y se arrojó de nuevo sobre el mismo lecho.

Pero hay que soportarlo, por duro que sea. Acepta esta ofrenda y que vaya bajo tierra: 620 Su cuerpo debe ser honrado, ya que se ofreció a salvar tu vida, hijo, y no me dejó sin descendencia ni consintió que yo muriese, privado de ti, en una vejez penosa. A todas las mujeres ha dado la mayor gloria, atreviéndose a acción tan noble. ) ¡Oh tú, que has salvado a mi hijo y nos has levantado a nosotros ya caídos, adiós! ¡Que seas feliz en las moradas de Hades! Afirmo que matrimonios tales benefician a los mortales; si no, no merece la pena casarse.

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